COMUNICADO DE PRENSA
Los abajo firmantes Organismos de Derechos Humanos de Tucumán queremos manifestar nuestra posición en relación a los últimos acontecimientos que tuvieron lugar en el marco del Juicio oral y público del CCD “Jefatura de Policía”, poniendo de relieve la importancia que representa para el conocimiento fehaciente de la verdad histórica buscada a través de estos 34 años, siendo este el eje central de nuestra lucha inclaudicable.
La documentación aportada por un testigo, que fuera sustraída del Departamento de Inteligencia de la Policía de Tucumán, hecho inédito en los que a juicios de lesa humanidad se refiere, ya que es la primera vez en el país que se hallan listas de desaparecidos confeccionadas por los propios genocidas. Estos documentos históricos dan cuenta del horror vivido en la sociedad durante la década del 70, y nos confirma sin apelaciones ni eufemismos, lo que hace años venimos sosteniendo en base a relatos de los sobrevivientes de aquel horror, esto es la existencia de centros clandestinos de detención donde se redujo a las personas allí alojadas a condiciones infrahumanas de cautiverio, vejámenes, torturas físicas y psicológicas, ejecuciones, apropiación de niños, y por si aún esto no fuera suficiente, la creación de la figura del DESAPARECIDO con el estigma que ello significó para los familiares.
La importancia de esta documental radica en que se rompió con el manto de silencio, significando ello el fin de la impunidad de los genocidas, con el convencimiento de que a pesar de todas las maniobras realizadas para ocultar sus delitos, no lo consiguieron.
Nos parece atinado, en este sentido citar una conclusión de la Procuración General de la Nación de Junio del 2008, en donde se advierte sobre la necesidad de analizar el contexto de acción en el que tuvieron lugar las conductas típicas imputadas a las personas que se encontraban detenidas en los centros clandestinos utilizados durante el terrorismo de estado, previstas para contextos opresivos en los que existe un riesgo cierto de pérdidas de bienes esenciales como la vida y la integridad física.
Ante ello queremos instar a los testigos a que aporten con su memoria a esta búsqueda de la verdad y justicia, principio rector de nuestras acciones, dejando de lado posiciones individualistas y con el convencimiento de que no podemos erigirnos en jueces para evaluar la conducta de quienes también fueron víctimas de este perverso plan sistemático.
En este juicio Tucumán pudo comprobar, tras el testimonio de los sobrevivientes, cómo funcionó el aparato genocida en Tucumán por lo que reivindicamos su valentía y agradecemos su memoria para dar este gran paso para el fin de la Impunidad, ya que esperamos condenas ejemplificadoras cumplidas en cárceles comunes como le corresponde a los aberrantes delitos cometidos.
Por la memoria de los 30000 compañeros detenidos desaparecidos.
CARCEL COMÚN Y EFECETIVA A TODOS LOS GENOCIDAS!!!
FA.DE.TUC. (Familiares de Desaparecidos de Tucumán)
H.I.J.O.S. (Hijas e Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio)
ANDHES (Abogados y Abogadas del Norte Argentino por los Derechos Humanos y Estudios Sociales) –
APDH Tucumán (Asamblea Permanente por los Derechos Humanos)
CONTACTOS:
FADETUC. RENÉE AHUALLI 0381- 154417404
APDH. ESTELA ASSAF 0381- 154136018
Caso 'La Jefatura': "La expectativa es que el Tribunal dicte prisión perpetua y cárcel común"
Expresó uno de los abogados querellantes del juicio Jefatura de Policía, Emilio Guagnini. La sentencia se conocerá la otra semana. “A estos imputados por la naturaleza aberrante de estos delitos les corresponde ir a un penal como cualquier delincuente”, sostuvo.
El juicio por la megacausa Jefatura de Policía va llegando a su fin. Esta semana comienza la etapa de alegatos. Mientras que el 8 de julio está previsto conocer la sentencia. Para esto, una de los pruebas más importantes que tendrán en cuenta los jueces serán las que aportó el testigo Juan Carlos Clemente con dos biblioratos donde se detalla la sistematización de la tortura, secuestro y desaparición de personas en uno de los centros clandestinos más grandes del país.
“Todas las victimas que forman parte de este juicio están en la lista aportada por Clemente. Cada uno de ellos tiene la siglas DF, Destino Final, o sea la muerte. Además se acredita el accionar conjunto de las Fuerzas de Seguridad. Es decir, la policial provincial supervisada por un militar (González Naya). Aportes sobre el funcionamiento interno del SIC, la patota de policías. El valor probatorio es enorme”, explicó.
En este sentido el letrado indicó que “la expectativa es prisión perpetua y cárcel común” para los que están imputados por crímenes de lesa humanidad: Luciano Benjamín Menéndez, Luis De Cándido, Roberto Albornoz. “Entiendo que Justicia a medias no es Justicia. A estos imputados por la naturaleza aberrante de estos delitos les corresponde ir a un penal como cualquier delincuente”.
Y agregó que “hoy en nuestro país si uno recorre las diferentes cárceles nos encontraremos con un montón de personas mayores de 70 años, con problemas de salud y no gozan del beneficio de la prisión domiciliaria”. Porque “esto es una cuestión facultativa del Tribunal”.
Para finalizar disparó: “si otorgan la prisión domiciliaria atentarían contra las víctimas y familiares que esperan Justicia verdadera y real”, hace más de 30 años.
Fuente: Tucuman Hoy
Pedirán condena perpetua y cárcel común para los represores
Hoy comenzará los alegatos de los querellantes y se espera que pidan la máxima pena y cárcel común para Luciano Benjamín Menéndez, “El Tuerto” Albornoz y Luis De Cándido. El 1 de julio será el turno de la exposición del fiscal Alfredo Miguel Terraf y el 8 de julio será la hora del veredicto.
Este martes se iniciarán los alegatos de los querellantes y el primer turno, a las 9.30, será de la abogada Laura Figueroa, quien representa a los familiares de las víctimas Carlos Román Apaza, Hugo Díaz y Joaquín Fariño. Luego, seguirán los abogados Valentina García Salemi y Daniel Weisamberg (ANDHES), quienes a partir de las 12.30, expondrán en representación de la familia de la médica desaparecida Graciela Bustamante de Argañaraz.
El miércoles 30 de junio será el turno de los querellantes Emilio Guagnini y Julia Vitar (FADETUC-H.I.J.O.S), por el caso de Rolando Coronel y su hija Marta, secuestrados en mayo de 1977. Precisamente por este caso está acusado Luis De Cándido, quien está procesado por los delitos de privación ilegítima de libertad y de usurpación de la casa de las víctimas ubicada en Chacabuco al 400. En tanto, su hermano, Carlos, el imputado menos complicado en el juicio, está procesado por encubrimiento y usurpación por este hecho.
Después, a las 12.30, expondrá Daniel Mendivil, querellante de la familia de Diana Oesterheld y su esposo Carlos Araldi. A la tarde, 15.30, será el turno de Bernardo Lobo Bugeau, quien por un lado es querellante por el caso del periodista desaparecido Eduardo Ramos, junto a su esposa Alicia Cerrota, y por el otro, representa a la Secretaría de Derechos Humanos en la causa Coronel.
El 1 de julio tomará la palabra el fiscal federal general Alfredo Miguel Terraf, quien realizará su alegato por las 22 víctimas que fueron secuestradas y estuvieron en cautiverio en la ex Jefatura de Policía, uno de los centros clandestinos de detención más sangrientos que funcionó durante los años negros de los ‘70.
En tanto, los abogados de los acusados, el defensor oficial público Ciro Lo Pinto (defiende a los hermanos De Cándido), Ezequiel Avila Gallo (h) (representa a Albornoz) y Horacio Guerinau (Menéndez) expondrán el 7 de julio. Se descuenta que todos pedirán la absolución para sus clientes. Y el 8 de julio los jueces del Tribunal Oral Federal, Carlos Jiménez Montilla, Gabriel Casas y Josefina Curi, darán a conocer el fallo histórico que podría condenar a prisión perpetua por segunda vez en Tucumán al ex Jefe del Tercer Cuerpo del Ejército.
El histórico juicio comenzó el 16 de febrero de este año y desde marzo tuvo varias suspensiones a raíz de los problemas de salud de Antonio Domingo Bussi, Mario Zimmermann y Alberto Cattáneo. Bussi zafó del juzgamiento y fue separado del debate, mientras que Zimmermann y Cattáneo llegaron al punto final biológico. Se trata del segundo juicio por violaciones a los derechos humanos que se realiza en Tucumán. En el primero, el 28 de agosto de 2008 Bussi y Menéndez fueron condenados a prisión perpetua por la desaparición y asesinato del ex senador provincial Guillermo Vargas Aignasse.
En esa oportunidad, los jueces del TOF mantuvieron el criterio de no establecer la modalidad del cumplimiento de la pena hasta que no esté firme el fallo condenatorio, por lo que los imputados quedaron en sus casas. En este juicio, algunos querellantes ya manifestaron que esta vez esperan que el TOF cambie su criterio y envíe a los acusados a cárcel común.
Cuando en Tucumán El Tuerto era rey
Sus palabras destilaban odio. Primero, contra Juan Carlos Clemente, el ex detenido –luego asimilado a la Policía– que con la entrega de documentación inédita hasta ahora provocó un vuelco formidable en el juicio que se realiza en Tucumán por crímenes cometidos en la Jefatura de Policía durante la Operación Independencia y la dictadura militar. Después, contra los militares. El resentimiento pudo más que la estrategia procesal y los responsabilizó por todo lo ocurrido: “Esos coroneles y tenientes que no aparecen”.

Fuente: Miradas al SUR
Causa Caballero: Juicio oral - Día 11
“Es un homosexual reprimido, por eso pegaba en los testículos”
Declaró este lunes Hugo Barúa, en referencia al imputado José Francisco Rodríguez Valiente. Pasaron cinco testigos de los siete citados. Para el martes, a las 8.30, fueron llamados ocho testigos por el Tribunal.

Historias ligadas íntimamente: todos fueron detenidos en la madrugada del 9 de septiembre, en Villa Centenario, el barrio peronista de Resistencia donde todos vivían, todos estudiaban y/o trabajaban, sin olvidar su vínculo con el club de la barriada: Juventud de Villa Centenario.
Se podría hablar del quinteto ideal de un equipo de básquet: Carlos Dante Peinó, en la base del equipo; el ayuda es Hugo Barúa (perfecto lanzador de historias tragicómicas); Néstor Silvio Navarro, por altura, es ala; y los hermanos Rubén Darío y Ricardo Alejandro Vassel pivotes de la historia.
Justificaron su ausencia Mario Mendoza y el subsecretario de Derechos Humanos, José Luis Valenzuela, ambos ya fueron testigos en la causa por la Masacre de Margarita Belén. En tanto, no pudo ser notificado Santiago Almada, testigo que vive en Santo Domingo.
Sobreviviente del holocausto
El primero en declarar fue el bancario Barúa. Contó que ni bien lo detuvieron, en una pieza de su casa comenzaron a pegarle Gabino Manader (imputado) y José María Cardozo, que “usaba la pistola como maza”, la misma que después colocó sobre su ombligo.
Observaba la escena: Roberto Mazzoni, ex fiscal que fue sumariado por la Procuración General de la Nación: “Espero que alguna vez lo traigan acá (en referencia al banquillo de los acusados), porque la complicidad del Poder Judicial en esta provincia es increíble”.
De su casa, lo llevan a la Brigada de Investigaciones, donde lo torturan con golpes de puño y picana. Cuenta: “(José Francisco) Rodríguez Valiente –otro imputado- se ensañaba en pegar en los testículos”. Y se permitió reflexionar: “Creo que es un homosexual reprimido, por eso pegaba en los testículos”. “Sin discriminar”, aclaró.
La cara de Rodríguez Valiente era una máscara recubierta en una sonrisa irónica, pero incómoda.
Su estancia en la Brigada fue corta. Ya en la alcaidía policial, lo “acomodan” en un pabellón y 10 ó 15 días en el calabozo, con la única compañía de “la pelada” (por la cama de cemento sin colchón).
De la alcaidía al “Juzgado Federal que funcionaba en Gendarmería Nacional, donde el (Carlos) Flores Leyes -ex fiscal- me dice que ratificara lo que firmé en la Brigada, de lo contrario volvería allí o a iría a la Policía Federal. Era una parodia y firmé”, declaró Barúa.
En la alcaidía pasó los peores días de su vida: contrajo tuberculosis. Se pasó aislado dos años, con breves internaciones en el hospital Perrando, sumado a una intervención quirúrgica sin anestesia para sacarle una uña que se le había podrido.
A esta altura del relato, “tengo que pedir perdón a una enfermera del Perrando, que no sé su nombre. Un día me preguntó qué necesitaba y yo le pedí cepillo de diente y pasta dental. Me la trajo y, yo, ingenuamente, conté quién me había dado esos utensilios. A ella la echaron y fue apretada por militares”.
En resumen, de la tuberculosis, Barúa sale “como los judíos en los campos de concentración, cuando los encuentran los aliados al finalizar la guerra”. Todos estos trastornos, le dejaron secuelas en su salud.
Ya en la U7, es testigo privilegiado de otra página de la historia: “Un enviado de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, de El Salvador, sacó bajo su saco un escrito que le entregó Ludeña (detenido político), que era una versión de cada preso político sobre la Masacre de Margarita Belén”.
Perejiles
Luego, declararon los compañeros de departamento: Navarro y los hermanos Vassel (vivienda que compartían con Mendoza y Valenzuela, también detenidos). Como a los demás, ese fatídico día de septiembre los llevan a la Brigada y luego a la alcaidía.
A Navarro no lo torturan con picana, salvo una sesión de golpes en el abdomen.
Básicamente querían saber el nombre del líder de la banda. Primero, estuvo a disposición del Área Militar 233, luego del PEN (Poder Ejecutivo Nacional). De la alcaidía pasó a La Plata, luego a Rawson, nuevamente La Plata. Le dan libertad vigilada hasta febrero de 1982. La defensa buscó una contradicción en su declaración, pero no la halló. Mientras el ex militar imputado Luis Alberto Petetta tomaba nota.
Rubén Darío Vassel fue el que menos tiempo pasó detenido. Justo cuando le tocaba su turno en el purgatorio de la tortura, una voz paró todo: “Éste es un perejil”, dijo, abortando la sesión de castigo.
Luego, le tocó el turno a Ricardo Alejandro Vassel, detenido con sólo 18 años. No se salva de la tortura: golpes y picana. Pero sí, otra vez aparece la voz salvadora: “Dejálo, ese es un perejil”.
Mientras Ricardo avanzaba en el relato comenzó a transpirar cada vez más, hasta que, en un momento dado, ni los pañuelos descartables alcanzaban para secar el sudor ni el vaso de agua lograba mitigar el malestar. Tuvo que ser asistido por el servicio de emergencia de Salud Pública y por el equipo de psicólogas que acompaña a los testigos.
Luego, retomó su relato para dejar lugar a Carlos Dante Peinó, el último testigo.
Losito: ¿de represor a héroe de Malvinas?
Lunes, 28 de Junio de 2010 - Publicado en la Edición Impresa
No es el único caso y el tema está en debate: ¿se puede ser represor y a la vez héroe de la guerra de Malvinas? No sólo se trata de enfoques y abordajes personales sino de la relación que la sociedad tiene con quienes protagonizaron diversos episodios que son traumas que perduran con cicatrices que no cierran.
Uno de esos casos es el del coronel retirado Horacio Losito, quien cumple una condena de 25 años de prisión por crímenes de lesa humanidad cometidos en la década del ’70 en el Regimiento de Infantería 9 de Corrientes y ahora es juzgado por la matanza de al menos 22 presos políticos en Margarita Belén el 13 de diciembre de 1976. De hecho Losito se presentó, arrogante, como héroe de esa contienda bélica.
Es que guste a no, la democracia también le dio esa condición militar. En su foja de servicio aparecen tres condecoraciones por su actuación en Malvinas. Una es del Congreso de la Nación, otra por haber sido Herido en Combate y al Mérito Militar. De esto se dio cuenta, recientemente, en una carta de lectores publicada en La Nación, donde según Carlos Francisco Sicardi el coronel Losito recibió palabras halagadoras del capitán de navío cirujano Richard Jolly, de la Royal Navy Británica.
Dos causas, dos actitudes
La causa Malvinas está en la génesis misma de este país, ya que ningún ciudadano duda de qué es lo que reclamamos, qué es lo está en juego, mientras que las políticas de derechos humanos y los crímenes de lesa humanidad no son considerados de modo unívoco y provocan divisiones, enfrentamientos, actitudes presentes y tienen una larga lista de ausentes que siguen desaparecidos y sin que hasta ahora ningún imputado en ese tipo de procesos haya reconocido la tortura, la muerte de otros tantos.
Pudo haber sucedido que el represor fue represor, a secas, y después como soldado sirvió a su bandera y hasta fue condecorado como héroe. Esto último puede discutirse o no, pero lo que hoy se juzga es la conducta represiva. La síntesis histórica no es un objetivo fácil de alcanzar, siempre media la parcialidad, pero claro está que en el proceso penal que se juzgó y en el que se juzga a Losito no hay subjetividades sino que es respecto de su participación efectiva en crímenes de lesa humanidad, antes de que pudiera ser considerado un héroe de Malvinas, así de simple.
SANTA FE › TESTIMONIO DE EX POLICIA EN EL JUICIO AL EX JEFE DE LA SECCIONAL 4ª, MARIO FACINO
"Le daba de comer a Alicia López"
Gómez estuvo arrestado en la comisaría durante cuatro meses, pero oficiaba como ayudante de cocina. "Yo la vi ahí, en malas condiciones. Muy enferma, muy deteriorada", dijo. Hoy habrá una inspección judicial en el lugar.

Un ex policía que declaró ayer en el juicio al ex jefe de la seccional 4ª, Mario Facino, identificó el último lugar donde vio con vida a Alicia López durante la dictadura, a fines de 1976. "Ella estaba en uno de los calabozos. Yo le daba de comer", reveló Raúl Oscar Gómez, quien estuvo arrestado en la comisaría durante cuatro meses, entre agosto y diciembre de 1976, pero oficiaba como ayudante de cocina y repartía la comida. "Yo la vi ahí, en malas condiciones. Muy enferma, muy deteriorada", dijo al señalar uno de los cuatro calabozos a los que otros presos políticos llamaban "tumbas" porque eran ciegos, no tenían luz ni ventilación, apenas una mirilla a la que los guardias solían tapar con cartones.
La semana pasada, varios testigos: Alejandro Córdoba, José Schulman y Graciela Roselló dijeron haber visto con vida a Alicia en la misma celda que señaló Gómez y uno de ellos, Raúl Pinto, aseguró que la vio inerte, bañada en sangre y tapada con una manta por lo que creyó que estaba muerta. Todos ellos, más el ex chofer de la comisaría, Dalmacio Vázquez, y el ex vicepresidente de la Conadep Santa Fe, Juan Carlos Adrover, participarán hoy, a partir de las 10, en una inspección judicial a la comisaría 4ª que convocó el Tribunal Oral Federal que juzga a Facino.
La de ayer era la última audiencia de las testimoniales, pero sólo declararon tres testigos: Gómez, Adrover y la sicóloga Fabiana Rouseaux. Los otros dos que estaban citados: la periodista y poeta Stella Calloni presentó un certificado médico y José Luis García se disculpó porque está en el exterior según informó el abogado de la querella , por lo que podrán declarar después de la feria judicial, el 23 de julio próximo. Y es probable que ese día también Facino diga sus últimas palabras ante el Tribunal. Los alegatos pasaron entonces para el 29 de julio y el veredicto se conocerá en los primeros días de agosto.
Hoy, los jueces del Tribunal: María Ivón Vella, José María Escobar Cello y Ricardo Moisés Vázquez realizarán una inspección judicial a la comisaría 4ª, junto con fiscales, defensores y querellantes, a la que han sido citados siete testigos que declararon en el juicio: Córdoba, Schulman, Roselló, Pinto, los ex policías Gómez y Vázquez y el doctor Adrover.
Gómez relató ayer en el juicio que estuvo arrestado en la comisaría 4¬ durante cuatro meses, entre agosto y diciembre de 1976. Pero no compartía las celdas con los detenidos políticos. El y otros ex policías estaban "alojados" según sus palabras en una oficina desocupada de la seccional, sobre la calle Tucumán y tenían ciertas libertades. "Yo salía a hacer los mandados y ayudaba en la cocina a preparar la comida, que luego repartíamos entre los presos", dijo.
¿Recuerda haber visto a detenidos políticos? le preguntó el fiscal Martín Suárez Faisal.
Sí, estaban en las celdas contestó Gómez. Y mencionó a Schulman. "Recuerdo también a Alicia", agregó Gómez, a quien identificó como "una mujer no muy alta y que estaba en malas condiciones" de salud.
Uno de los abogados de la querella le preguntó entonces si Alicia recibía atención médica. "No, nunca la he visto recibir atención médica", respondió el ex policía.
¿Recuerda en qué lugar estaba Alicia López?
Había cuatro calabozos juntos. Estaba en uno de ellos. Siempre estaba en el mismo lugar. La vi en malas condiciones. Estaba muy enferma, muy deteriorada explicó.
Gómez dijo que había estado bajo arresto en la comisaría 4¬ hasta fines de 1976. "¿Cuándo usted se fue, ella seguía allí?", le preguntaron.
No, ya estaba más. Yo la vi hasta unos días antes que me trasladaran a otra comisaría. Pero ella ya no estaba más. Yo le daba de comer comentó.
Otro de los testigos que dijo haber visto a Alicia en uno de los calabozos de la comisaría 4ª fue Alejandro Córdoba. "Un día taparon la mirilla de la puerta con un cartón. Pero yo pude ver que traían a una persona en brazos, tapada con una manta. La llevaba un policia, sin armas, pero que tenía un cuchillo en la cintura. La dejó a esa persona en el calabozo, pero no salió enseguida, lo que nos llamó la atención. Cuando el policía se fue, la persona que estaba en la celda se pudo incorporar, se asomó y nos dijo quién era, que se llamaba Alicia López y que había sido violada por el policía que la trajo", recordó.
Córdoba situó ese hecho entre el 22 y 23 de octubre de 1976. Alicia había sido secuestrada el 21 de octubre. Y dijo que hablaba con ella cada vez que podía asomarse a la mirilla. "Yo estaba todo el tiempo asomado. Hablaba con otros detenidos: Pablo Nuñez, Alicia, (Juan José) Dalino y con los otros (que estaban en otras celdas más lejanas), Schulman, (Alcides) Schneider y (Eduardo) Almada, a los gritos".
Fuente: Rosario 12

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