
Séptima Jornada del Juicio por Meliton Bustos. por: Elena Corvalán
foto: Miguel Vargas
Ex gendarme confirmó que en el Regimiento de Tartagal funcionaba una red informativa.
El ex oficial de Gendarmería Nacional Pedro Darío Juarez confirmó hoy, 15 de diciembre, que durante la última dictadura militar funcionaba en el Regimiento de Infantería de Monte 28 de
Tartagal una “comunidad informativa” en la que las fuerzas armadas se intercambiaban datos sobre la lucha antisubversiva.
Juarez declaró ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Salta en el marco del juicio que se sigue contra los coroneles retirados Carlos Alberto Arias y Luis Angel Gaspar Zírpolo, acusados por el secuestro y homicidio del escribano Aldo Melitón Bustos, cometido el 2 de febrero de 1978, en la norteña ciudad de Tartagal. Declararon seis testigos durante la jornada. Varios recordaron que durante la dictadura había temor, aún entre los uniformados, y la gente prefería no hablar de algunos temas.
Juárez contó que en 1977, cuando ya había sido enviado a que se hiciera cargo de la sede de Gendarmería en Tartagal, “hubo una invitación u orden del Ejército” para que se designara a un representante de Gendarmería para que concurriera a las reuniones de la denominada
Comunidad Informativa, organizada como parte de las acciones antisubversivas.
El testigo, que integró esta Comunidad en representación de Gendarmería, recordó que hubo unas cuatro reuniones, una por mes. Las dos primeras se hicieron en el Regimiento, la tercera fue en Gendarmería y la cuarta, en la sede de la Policía de la provincia. Al final, se hacían asados.
Por el Ejército, concurría el entonces teniente primero Arnaldo Luis Bruno, el mismo que ha sido sindicado como oficial de inteligencia del Regimiento de Monte 28 y quien amenazó de muerte de Bustos. Juárez detalló que Bruno era quien coordinaba y dirigía estas reuniones en las que “se intercambiaban datos sobre la realidad”.
Igual que otros testigos civiles, como el abogado Román Salim, y militares, como el ex interventor de Tartagal, Rodolfo Zlototerer, el ex gendarme subrayó que durante la dictadura había miedo y que la gente trataba de hablar de ciertas cuestiones. Sin embargo, el ex gendarme indicó que supo del secuestro de Bustos enseguida, y que recibió comentarios de otras personas sobre este hecho.
Juárez sostuvo que fue informado del secuestro a las 7 de la mañana del mismo 2 de febrero de 1978. El jefe policial lo llamó para informarle del hecho. Detalló que inmediatamente hizo averiguaciones y envió un radio a sus superiores, cumpliendo con una orden de que diera parte de “cualquier cosa que se saliera de lo normal”.
Falsos testimonios
Las afirmaciones de Juárez contradicen la posición de los militares, que aseguran haberse enterado del secuestro recién cuando se los convocó para esta causa, y niegan también la existencia de la Comunidad Informativa. Hoy mismo, Zlototerer, que fue interventor de Tartagal entre mayo de 1976 hasta junio de 1979, negó saber de la existencia de esta Comunidad.
A juzgar por sus dichos, Zlototerer pasó por la dictadura sin saber lo que pasaba. “Jamás me enteré que hubiera detenidos políticos”. “Tampoco, nunca me enteré” que hubiera asesinatos por motivos políticos, respondió ante las consultas de la querella. Dijo que era amigo de Zírpolo, pero éste jamás le hizo un comentario sobre el secuestro de Bustos, un hecho público y que llamó la atención, como le hizo notar el presidente del tribunal, Roberto Frías.
Daba cuenta de un desconocimiento tal que el juez Jorge Luis Villada terminó por preguntarle: “¿Oyó hablar de la lucha antisubversiva?”. Al final, el fiscal pidió que se le acusara por falso testimonio.
Otro que negó la existencia de la Comunidad Informativa fue el coronel retirado Ernesto Alejandro Repossi, que antes de declarar reconoció, ante preguntas del presidente del tribunal, que a su entender Zírpolo y Arias “no son responsables” de los crímenes de lesa humanidad que se les atribuye. Ante su falta de memoria y desconocimiento, el abogado David Leiva, de la querella, pidió que se lo acuse por falso testimonio.
El primer testigo de la jornada fue Román Salim, amigo y ex compañero de trabajo de Bustos. Confirmó que el escribano había recibido amenazas de muerte de Bruno y que eso lo motivó exiliarse en Bolivia, de donde regresó luego, por necesidades económicas, el desarraigo y porque el capitán Yader Buller le habría asegurado que no había nada contra él.
Ex soldados ratificaron que Arias los maltrataba.
Dos ex conscriptos que durante la dictadura cumplieron el servicio militar en el Regimiento de Infantería de Monte 28, de Tartagal, afirmaron que el coronel retirado Carlos Alberto Arias, maltrataba física y moralmente a los soldados, y que era xenófobo.
El actual secretario de la Cámara en lo Criminal de Orán, Edgardo Laurenci, que hizo la conscripción entre 1977 y 1979, recordó que Arias era de la Compañía Reemplazos y estaba a cargo de la instrucción a los soldados.
El testigo dijo que Arias no cambió mucho desde entonces, es de pelo claro, tez blanca, ojos claros y físico “tirando a atlético”. En la época, en todo el Regimiento “no había otro oficial con las características de Arias”. “Tenía un carácter muy malo para el soldado. De maltratos tanto físico como moral”, golpeaba a los soldados y los llamaba “bolivianos” y sostenía que los habitantes del norte argentino no debían estar en la Argentina sino en Bolivia.
En el sur, cuando los movilizaron por el conflicto con Chile, a un conscripto “le aplicó un tormento” con una caña de la zona y le quebró el antebrazo.
Mientras recordaba el maltrato que Arias le infligió a él mismo, que en Bariloche lo trompeó reiteradamente, Laurenci tuvo que soportar otro maltrato: el del presidente del Tribunal Oral,
Roberto Frías, quien lo interrogó asegurando que Arias “reprendía” cuando había una razón. “Creo que no”, respondió el testigo, para enojo del juez.
Conocido por sus ataques de ira, Frías lo conminó a responder por sí o por no, y respondió con una orden, “Mire doctor, cállese la boca”, cuando Laurenci le pidió respeto. El magistrado añadió que estaba buscando la verdad, que “hasta ahora no aparece”, y le corrió vista al fiscal Eduardo Villalba para que opinara sobre un posible falso testimonio. El fiscal dijo que no lo consideraba así y el juez optó por calmarse.
Laurenci dijo que quien era segundo jefe del Regimiento, Luis Angel Gaspar Zírpolo, conocía de los maltratos que aplicaba Arias.
Sobre el final de la audiencia el testimonio de Laurenci fue reforzado por otro testigo, el ex soldado Miguel Angel Díaz. “Era una persona muy mala, muy rigurosa”, recordó sobre Arias.
Añadió que el entonces teniente castigaba a todos los soldados con desgaste físico hasta límites insoportables. En la instrucción lo había comparado con una bestia. Cuando el defensor oficial ad hoc, Federico Petrina, que asiste a Arias, le sugirió que esos castigos eran parte de la instrucción militar, el testigo respondió respondió terminante: “A veces se excedía mucho”.